| Este post fue hecho por nuestra colaboradora Máquina Espía. Gracias a ella por el aporte.
FlashEffekt. |
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Las necesidades nos las inventaron, nadie dijo que para tener la chispa de la vida teníamos que beber una Gaseosa llamada Coca-cola, que para poder caminar con mayor comodidad requeríamos de unos zapatos que cuestan más que las cuotas quincenales para una motocicleta. Nos hicieron infelices, se nos robaron la simpleza de la vida y se metieron con nuestro mayor pecado, el inconformismo, la necesidad de llenarnos como cerdos para sólo provocarnos la gula de los insatisfechos. |
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A ésta demente adicción a la compra la llamamos manipulación, la cual es la especialidad de la publicidad, quien se ha encargado de ser la veedora de los “mayores deseos” de nosotros los felices idiotas. Así podríamos rotularnos gracias al somnífero que a todos se nos da como dosis diaria, porque preferimos doparnos con la leche rancia que nos da una madre bastarda que suple nuestras insatisfacciones, porque le tememos al exilio social, porque nos avergonzamos de mostrarnos como sabios resentidos. |
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La publicidad disfraza nuestros antojos como necesidades esenciales, muchos han caído en el irracional abandono de los principios básicos de supervivencia, como lo es la alimentación, la vivienda, etc. Se preocupan más por posar como maniquíes que la publicidad pone en una vitrina en gran oferta y así todos caen, enceguecen, se enferman como contagiados por una peste ineludible. |
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Toda esta idea de perfección nos la vendieron como en un catálogo gigante, nos la metieron por los ojos, nos rellenaron como a un animal de pascua y aunque cuentan con una invasión exorbitante y una manipulación cada vez más evidente, la publicidad sigue insatisfecha, y por ello comenzó a empapelar cada rincón donde vivimos, para transformar las ciudades, el mundo, en una vitrina abrumadora, donde no existe la más remota posibilidad de esquivar sus disparos amenazadoramente alucinatorios, ningún receso para poder
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extraviarse mientras el carnaval de las ventas ambulantes se disipa, mientras se creen superhéroes tratando de devolvernos la felicidad, la tranquilidad, que algún día nos arrebataron y que ahora envuelven en empaques con seducción para los ojos y que nos ofrecen a costos elevados, no puede haber mayor estafa para los sedientos de criterio, para quienes se les destiño el carácter, para quienes desean escuchar que necesitan ser felices. |
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La publicidad ha llegado a ser más astuta que los sentidos y se ha camuflado bajo llamados inocentes anuncios, que a su vez son portadores del virus de la ansiedad de compra, éstos apestosos gérmenes subliminales han sido ensopados por un revoque espeso que los hace imperceptibles, que los hace parecer hermosos, que como feromonas dispersas en el ambiente seducen a sus victimas y las hipnotizan, les anestesia la coherencia. |
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infantes) convirtiéndolos en los mayores magnates de la compra, y no porque ellos necesiten adquirir el artículo o el alimento, les venden la idea del valor agregado, es decir, un juguete que no sirve realmente para nada. Éste objeto inútil parece ser obsequiado pero la realidad s otra, pues esto esta diseñado para asegurar la compra a través de un antojo o un capricho de cualquier producto carente de cualidades propias para venderse solo, además de servir de técnica de reclutamiento para futuros clientes potenciales.
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Eso es caer muy bajo o es ser realmente astuto y frívolo, la publicidad dice saber lo que necesitamos, sino se lo inventa… Nos dejan sin posibilidad de elección, de ser concientes de lo que realmente requerimos y nos hacen creer libres por ello, ¿pero no es esto lo mismo que la esclavitud? ¿Qué es ser alguien libre sino podemos elegir?, la originalidad es sólo un espejismo, o es solo implementada por los no cuerdos, como suelen llamarlos. Realmente no entiendo como pueden cobrarnos por los
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como reses, porque así somos, como ganado arriado hacia el matadero, algún día terminarán destripándonos las entrañas y haciéndonoslas pasar por tumores malignos, ¡Que bendición, nos han salvado de una muerte segura!, claro… Con la publicidad igual estamos condenados a la muerte en vida, a la insatisfacción, a la infelicidad de no ser lo que le han vendido al mundo como perfecto. Realmente no son ellos los conocedores de nuestras necesidades, eso es lo que nos hacen creer, porque les atemoriza que nos desintoxiquemos y que nos demos cuenta de que son ellos quienes nos necesitan.
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Escrito por FlashEffekt