Songs for the deaf

febrero 22, 2007

El día en que mis partners in crime y yo decidimos crear este blog, pensamos que debíamos hacerlo lo más mordaz y punzante posible. La ironía y las palabras venenosas serían lo único que se iba a leer acá, no tendríamos piedad de nada ni de nadie que se cruzara con nosotros. Entonces vi la posibilidad de dejar salir todo el veneno y la rabia yacientes en mi lado oscuro y decidí escribir sobre la única cosa en el mundo que hace que me convierta en un ser odioso y abominable: aquel detestable conjunto de sonidos incoherentes y vulgares que los adolescentes de hoy “escuchan” que se llama reggaetón.

Antes de empezar a escribir esto pregunté: ¿Será que expresar mi repulsión por el reggaetón en un blog será caer en un lugar común? Me dijeron que no, pero luego de meditarlo bien pensé que sí, ¿la razón?, pues me doy cuenta que criticar estos estribillos infernales sí es un lugar común, porque somos MUCHOS los que no soportamos esta tortura que nos llega por todos los lados, y queremos expresarlo de todas las formas posibles.

No pretendo posar de moralista, ni mucho menos (este puede ser un tema para otro post), sin embargo quiero decir que esta mal llamada música, con sus letras haría sonrojar hasta la más caliente cinta porno actual, y lo que me hace sentir más mal, es que esta repugnancia, es escuchada por niños y niñas, sin que sus padres ni siquiera se pregunten qué clase de abominación están permitiendo que sus hijos “escuchen”.

...

Hace poco pasé cerca de un lugar donde se celebraba una fiesta infantil y con sorpresa noté la ausencia de las inocentes rondas infantiles, de los niños rompiendo piñatas y jugando con sus carros y sus muñecas. Mis oídos y mis ojos indignados notaron cómo esta “música” atroz se había apoderado del gusto de los infantes, que con sus pantalones anchos y sus faldas cortas se movían con este ritmo infernal. ¿Acaso sus padres ya estaban lo suficientemente ebrios para no darse cuenta de que sus pequeños estaban bailando este ruido sucio, con letras mucho más sucias?

¿Las mujeres desean ser respetadas por los hombres? ¿Los hombres desean ser tomados como algo más que seres con sólo sexo en la cabeza? Al parecer la respuesta a estas preguntas nos las da esta horrible sucesión de sonidos: NO. Más que un fenómeno cultural, social o artístico, esto es una muestra más de una sociedad en franca decadencia, de la cual su futuro (los niños y adolescentes de hoy) demuestra que seguirá por el mismo camino equivocado por el que vamos hoy. No tenemos esperanzas.

Una crítica a la deformidad musical de este conjunto incongruente de sonidos sería algo más que obvio, por tanto no voy a desperdiciar mis palabras en describir la forma en que estos ruidos destruyen los oídos de una generación entera de sordos que no escuchan el infierno mismo en este ritmillo espantoso y se entregan a su superficialidad enfermiza y a sus mensajes deplorables. Estas sí son canciones para sordos.

Bueno, se me acabó el veneno por ahora, me voy a recargar mi pluma para un próximo tema, en el que seguramente verán más palabras sobrantes, porque eso son, palabras que sobran, aunque por eso no dejan de ser importantes.

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El sacrificio de un animal

febrero 19, 2007

El sacrificio de un animal

En cierta ocasión dos amigos discutían acerca de lo qué es mejor, el fútbol o los toros:
-Donde esté una buena corrida, que se quite el fútbol.
-Hombre, y que se quiten los toros también…

Estamos a sólo una semana de concluir la feria de toros en Medellín, en su versión número 16, que como ya es tradición se realiza en la plaza de toros La Macarena. Y como cada año el evento, per se, invita a detractores y seguidores a exponer argumentos para defender sus puntos de vista.

banderilla

Quienes apoyan la práctica se jactan de aprobar una actividad artística desde muchos puntos de vista. Alegan que la tauromaquia brinda la oportunidad de apreciar el color y el traje de luz. También afirman que no hay nada más elegante que una buena “suerte de capa” al igual que una “suerte de Muleta”, pues “el rejoneo es todo un arte”.Hasta aquí todo normal, lo insólito empieza cuando también quieren dar valor a una serie de acciones que, realizadas en cualquier otro animal, exigirían la presencia de todas las sociedades protectoras de animales e incluso del ICA (Instituto Colombiano Agropecuario), entidad colombiana que tal vez por los permisos legales no ha dado fin a esta práctica catalogada por muchos como de bárbaros.

Aunque quien sabe, pues hace poco se publicó en un periódico nacional una noticia acerca de 55 burros y 8 caballos que llegaron a Colombia de contrabando desde Venezuela y debido al riesgo de que los animales estuvieran contagiados de encefalitis equina o anemia infecciosa aguda, la entidad en cuestión determinó que los equinos, provenientes del vecino país, debían ser sacrificados por comprometer la sanidad de la nación.

Sin embargo, gracias a que el Coronel de la Policía encargado de hacer efectivo el sacrificio se negó a llevar a cabo la sentencia, los animales se salvaron y el ICA terminó por comprometerse a realizarle pruebas de sanidad a los equinos antes de fijar el destino de éstos (y era lo más lógico desde el principio), pero bueno, este escrito no pretende juzgar la competencia de ninguna entidad, aquí el tema es la tauromaquia.

Así que continuando en la línea de “exponer una breve visión” tanto de los partidarios como los censuradores de la tauromaquia, continuemos ahora con estos últimos. Este grupo que bien podría dividirse en dos partes. Unos que se dedican al vandalismo, destruyendo y causando perjuicios a las personas con la excusa de defender un ideal que busca el respeto a los animales. Una simple máscara que les permite ocultar su pasión desmesurada por la destrucción y por hacerle daño al prójimo.

Por otra parte están aquellos que en realidad velan por una meta verdadera y que hacen lo que esté a su alcance, sin violencia eso sí, por defender esos sueños de una humanidad más sensata y con mayor respeto a los animales.

Los movimientos antitaurinos son cada vez más fuertes y tanto jóvenes entusiastas como organizaciones ambientalistas lideran campañas de sensibilización, este año su mayor logro ha sido obtener el apoyo de la Alcaldía y la Secretaría de Cultura Ciudadana de Medellín.

campaña antitaurino

La campaña comenzó con una impactante valla publicitaria ubicada en una vía de la ciudad, en la que se muestra a un hombre vomitando sangre y con unas banderillas clavadas en la espalda.

La cruzada está equipada con pendones, vallas móviles, volantes y hasta proyección de videos en pantallas gigantes en diversos sitios públicos al aire libre. Parte del material gráfico y audiovisual ha sido realizado por entidades internacionales de protección animal.

De esta manera, con el slogan “Ponte en su lugar” y respaldados por el programa Medellín la más educada que promueve la alcaldía municipal, los detractores de “la fiesta brava” pretenden darle fin a esta feria que para muchos es un espectáculo, pero para otros una exhibición primitiva y decadente.