Pucca Malucca

mayo 11, 2007
Esta es la colaboración de uno de nuestros lectores más activos: our own… Ciro.

¿Han visto por ahí a una niña de ojos rasgados con vestido rojo, siempre sonriente y con pinta de no matar ni una mosca? Pues no es un angelito, Pucca se ha convertido en un fenómeno social de inimaginable magnitud.

En mi entorno social siempre ha circulado la frase "la niña no habla pero pone un cuidado", refiriéndose a las mujeres que son cosita seria, de esas de las que mi mamá me ha dicho que me cuide mucho, creo que por eso es que no soporto a esa ojirasgada de mierda.

No sé por qué la popularidad de Pucca se disparó tanto en nuestra ciudad, pues un día me desperté y Medellín estaba invadido de cuanto souvenir y accesorio se pueda vender con la cara y el concepto Pucca. Los niños son los que más consumen esta imagen y con ellos no tengo ningún problema, pues como publicista sé que a un niño se le puede vender lo que sea, siempre y cuando sea bien promocionado. Lo que me causa un ardorcito bajito es que una mamona bien grande de 17 años, ¿cual 17 años?, las he visto de 23 y 24 años, tenga cosas de Pucca y ni siquiera se ven la caricatura. Las que las usan, ¿creen que se ven muy chimbitas o qué?. Pues no.

Pero comencemos con lo que realmente importa, Pucca es una niña maniática, su pasión en la vida es acosar a un pobre chinito llamado Garu, el amor de su vida. Es una niña bastante impulsiva y tiene un genio del que hay que cuidarse cuando no le hacen caso. Ah!, una niña enferma que lo único que hace es perseguir a un man y el pobre man lo único que quiere es que esa maldita oji rasgada lo deje en paz. Cualquier parecido con la realidad… ¿es pura coincidencia?

Ya cuando más o menos le estábamos cogiendo el tiro al arte de domar a las mujeres, llega Pucca a meterles nuevas ideas en la cabeza.

Lo que más miedo me da en la vida, aparte de quedarme encerrado en un ascensor con Jota Mario, es una vieja obsesiva con tendencias sádicas como Pucca, y ya están saliendo a la luz muchas como ellas. Un ejemplo muy claro es la noviecita de uno de mis hermanos, la niña llama a mi casa mínimo 10 veces al día, se mantiene pegada de él, le espanta las amigas y lo peor de todo es que le arma escándalos en la calle. ¿Así o más encartado?

Mi hermano dice que la dejó hace ya varios días y ella no entiende. No quiere estar con ella, y ya salió con que se iba a matar si la dejaba o la engañaba…jijijijiji… ¿se les parece a alguna ojirasgada?. Yo estaba presente cuando la niña amenazó a mi hermano, con esa bobada me sentí muy orgulloso pues su respuesta fue: "pues haga lo que le de la gana, antes mejor, a ver si me la quito de encima".

¿Qué les pasa a las viejas por la cabeza cuando toman estas actitudes "puccanescas"? (no se si ese término pueda existir pero suena hasta bonito). Es realmente preocupante para nosotros los hombres de bien que las mujeres comiencen a comportarse de esa manera. Teniendo en cuenta que ya tienen los mismo derechos sociales y políticos que los hombres, va a llegar el día en el que se convertirá en delito rechazar a una pendeja de éstas.

Como dato poco importante les cuento que la enferma esa (me refiero a Pucca, no a la noviecita de mi hermano) tiene tan solo 15 años.

Siempre con amor….Ciro


Un ejército de clones

mayo 9, 2007

Para los que crean que este post va a ser sobre Star Wars y el ejército de clones del Imperio, lamento decepcionarlos, este ejército está mucho más cerca de lo que ustedes creen, hasta puede que esté en sus propias casas. Estoy hablando del ejército de adolescentes clones que nos invade y amenaza hoy.

¿Alguna vez ha ido a un centro comercial, digamos que un viernes o sábado en la noche y no ha tenido esa sensación de deja vu?, es decir, a la adolescente que vio hace un momento en el pasillo anterior, la vuelve a ver más adelante. Pero la cosa no para ahí, no solo se ve exactamente como ella, habla como ella, tiene sus mismos gestos, su misma forma de hablar, en pocas palabras, todo.

No se preocupe, no está sufriendo ningún fenómeno mental ni nada parecido, solamente pasa que las dos adolescentes en cuestión, efectivamente son idénticas, ¡ah! y no son gemelas si piensa que es eso a lo que me refiero.

Pero el problema no se queda en solo dos adolescentes, eso quisiéramos, el asunto va más allá: nuestros adolescentes de hoy están sufriendo un serio problema de identidad. Todos quieren ser diferentes, distinguirse, pero finalmente terminan pareciéndose a algo o a alguien, o mejor dicho, ¡terminan pareciéndose entre sí!

Estoy de acuerdo en que es algo que pasa en todas las generaciones, así fue en los años 70, 80 y 90, e incluso hoy. Las tendencias culturales y de la moda siempre homogenizan a las sociedades en muchos aspectos, también es cierto, pero hay un punto vital que diferencia a las generaciones pasadas de las de hoy, y es LA PERSONALIDAD.

Hace poco tenía una conversación con una gran amiga, como futura madre me contaba del temor que tenía de que su hija perdiera su identidad en este mar de adolescentes clonados que inunda nuestra sociedad. Teme que se uniforme como Rebelde, que empiece a vestir tacones y faldas a los 10 años y a comportarse como el rebaño juvenil que desfila hoy en nuestras sociedades.

Después de analizar el temido futuro de su hija, llegamos a la conclusión de que los jóvenes de hoy carecen de personalidad, pues parecen una serie de copias exactas que se imitan entre sí en todo, no se dieferencian en sus gustos, sus criterios, ni siquiera en su imagen. ¿La razón?, a lo mejor los medios masivos, la cultura, padres permisivos…nunca lo sabremos.

En mi lugar de trabajo (una universidad) tengo la oportunidad de observar este fenómeno muy de cerca. Se me hace muy jocoso, y a la vez preocupante, ver a esta horda de adolescentes uniformados en su ropa, en su actitud y en sus pensamientos, no muy profundos por cierto.

Escucho las mismas expresiones una y otra vez, veo los mismos gestos en todas partes, siempre están escuchando la misma música, tarareando las mismas canciones. Veo el bolso de Pucca en todas partes, los mismos pantalones anchos, gorras para un lado y una arrogancia sin motivo. El ¡Holaaa! que escucho de las jóvenes clones es el mismo en todos los lugares que voy. En todas partes el adolescente promedio se parece cada vez más a esas genialidades creadas por los medios llamadas reguetoneros ¿Será que finalmente estoy perdiendo mi poca cordura?

El pensamiento independiente que es algo de freaks y geeks (siempre lo ha sido), al parecer hoy escasea entre nuestros púberes. Ya son muy pocos los que se atreven a actuar y pensar diferente, a mostrar un poco de criterio y actitud. Y los pocos que se muestran distintos son marginados y rechazados cual enfermos. Esta es nuestra historia.

Pero me gusta pensar que hay esperanza. Hace poco conocí a un pequeño vecino de 12 años, me contó que le gustaba el metal, el punk y hablamos de música durante un rato. Me quedó claro que tiene criterio y no será una copia más, porque sus gustos y actitudes son muy diferentes a los de sus jóvenes contemporáneos. Eso me devolvió la tranquilidad, de saber que en unos años habrá al menos un joven que no se pondrá el uniforme del ejército de clones.

Thank god I’m not loosing it at all.


Basura Cosmovisual o Terror en la Franja Day II

mayo 3, 2007

Hoy en la mañana, mientras me vestía, cometí el desacierto de dejar el televisor encendido en ese pseudo-canaloide de televisión regional llamado Cosmovisión; y fui testigo de una manifestación de ignorancia y estupidez tan elevada, que no pude dejarla pasar desapercibida.

En el programa La Buena Vida, estaban comentando, no se en que contexto, que según los datos más recientes de la UNESCO, en Colombia leémos menos que hace 5 años, a pesar de las campañas que se han adelantado para fomentar la lectura. En ese momento el señor Juan Carlos Sierra (me tomé el trabajo de buscar el nombre de este ignaro en el sitio web del canal), hizo callar a los dos presentadores para decir que él hacía poco había comprado la edición de aniversario de Cien Años de Soledad, con el ánimo de volver a leerla; pues cuando lo hizo en bachillerato no la había entendido. Pero que había leído el prólogo y que después de ahí no pudo continuar, pues no logró captar la historia y no soportaba el ritmo de la novela.

Hasta ahí todo bien, es simplemente un idiota más que expone su incapacidad en televisión… pfff big deal. Pero como para algunos eso no es suficiente, y quieren justificar su deficiencia de alguna forma, continúa diciendo que el problema es que esa novela no debería ser propuesta como lectura en Bachillerato, que de hecho no debería ser objeto de lectura para alguien menor de 45 años; que es una novela lenta, aburrida y que para poder entenderla hay que tener: ¡“4 diccionarios a la mano y 8 cerebros”!


Este es el pelmazo

¿Con qué criterio viene un sujeto que ni siquiera es capaz de leer un libro, a emitir una opinión sobre qué tipo de público debería leerlo; máxime cuando esa opinión no es sino una proclama delirante sin ningún sentido o fundamento? ¿acaso el hecho de que él no sepa la definición de las palabras “pelotón”, “fusilamiento” y “hielo” entre otras le permite decir que se necesitan 4 diccionarios para leer este clásico de la literatura moderna? Obviamente si habláramos de cerebros subnormales como el de él, no bastarían 8 ni 80 para entender Cien Años de Soledad, pues la percepción artística está por fuera de su alcance.

Lo realmente triste es que existe una posibilidad, aunque la verdad es bastante remota, de que alguien tome a este mequetrefe en serio; y consideren prudente privar a sus hijos de esta excelente novela. Digo que es triste porque he conocido a varias personas, cuya concepción de la literatura cambió, para bien, después de haber leído las vicisitudes del linaje Buendía y son pocas las personas con las que he hablado de la novela, después de una lectura juiciosa, que no quedan encantados con la historia y la narrativa.

Espero que los televidentes sean sensatos y tengan presente que no todas las personas que salen en TV tienen algo que aportar (y no creo que deba ser así); a veces, como en este caso, se trata simplemente de bufones que aprovechan la unidireccionalidad del medio para decir toda suerte de estupideces y “salirse con la suya”.