Songs for the deaf II

Hemos regresado, después de un largo y ocupado receso, aquí estamos de nuevo para hablar de cualquier cosa, porque eso es lo que nos gusta, hablar de todo y de nada en específico.

Nuestra ocupación es escribir, sí, escribir sobre muchas cosas de las que nos dicen que escribamos, y esta noble labor nos también nos deja tiempo para observar nuestro entorno y escribir nuestras impresiones sobre diversas temáticas acerca de las que simplemente nos da la gana de escribir, nos llaman la atención o nos gustan, entre ellas la música.

Hace un tiempo descargué mi pluma (teclado en realidad) contra el adefesio sonoro llamado “reggaetón” y dejé claras mis impresiones sobre esta atrocidad. Ahora quiero afilar mis palabras contra otro “género”, que aunque menos dañino que el “reggaetón”, no deja de ser molesto para algunos oídos.

Ya cuando estábamos saturados de sonidos baratos y de mal gusto, apareció de pronto algo llamado “tropipop”, una facilista y descarada “fusión musical” hecha para obtener un éxito rápido y llenar las emisoras de “artistas” efímeros que duran en la memoria del público una o dos canciones.

Tome un poco de sonidos del caribe (vallenato específicamente), agréguele una guitarra eléctrica básica, muchas guitarras acústicas, y un poco de percusión caribeña.

Luego coja a cualquier cantante medio bien parecido, debe tener una abundante melena, no siempre, y una actitud como para cautivar a las niñas de 15 a 23 años (es decir, de completo imbécil que dice cosas chéveres), y voila tiene en sus manos un éxito asegurado en la radio con una sola canción y muchos discos vendidos, que serán escuchados por muy poco tiempo. Esta es la fórmula que han seguido artistas como: Fonseca, Bonka, Bacilos, Mauricio y Palo de Agua, Sin Animo de Lucro, Kema, Tinto, Fanny Lu, Wamba, Yamaná, Cuarto Aparte, Jerau, entre muchos otros con similar o menor reconocimiento.

No olvide que las canciones deben incluir las palabras: niña, amor, linda, sabor, rumba, latino, corazón, entre otras. Mézclelas con algún tipo de coherencia, no es necesario que sea mucha. Es así de fácil, en ese orden es posible sacar una canción que sonará en todos los buses escolares de colegios femeninos y en los iPod de muchas mujeres por un corto tiempo.

Como lo dice Emmanuel Vargas (este sujeto me empieza a caer bien) el problema de ésta elucubración musical radica en la falta de originalidad, en el despecho y en el enamoramiento pegajoso que parece que ha sido el único motor de la vida de estos “músicos”. Al igual que ese esperpento llamado reggaetón, las canciones tropipop son sospechosamente parecidas entre sí, pues al parecer la creatividad no es su punto fuerte, y quienes la escuchan y disfrutan, parecen no advertirlo (¿o no tienen la capacidad para hacerlo?).

Aun sigo sin entender cómo se disfruta esta música, y mucho menos how the fucking hell hacen para distinguir una canción y un “artista” de otro. Puede que mi cerebro esté atrofiado para los ritmos tropicales, o sea cuestión de la psicología femenina, la cual mucho menos lograremos entender algún día (lo digo porque el público femenino es que mantiene este “género” vivo).

El afán de vender discos y figurar en las emisoras ha matado el alma de la música (una afirmación tremendamente punkera pero cierta) la ha deformado hasta llegar a estos niveles (¿fusionar música tropical, rock y electrónica?). Una vez más lo digo, estas son canciones para sordos, para quienes ya perdieron el oído y solamente siguen a esta caterva de pseudo músicos, que solo les interesa vender y figurar y quieren alcanzarlo de una forma facilista y mediocre.
Greetings from the dark side.

N. de la R.: Si quieren escuchar fusiones musicales interesantes les recomiendo buscar: Ozomatli, Puya, Nortec Collective, Instituto Mexicano del Sonido, Bajofondo Tango Club, Gotan Project, Telefunka, Los Amigos Invisibles.

Un saludo para mis compañeros de causa: link

2 respuestas a Songs for the deaf II

  1. Común dice:

    Excelente, no hay nada mas que decir, si hay una campaña para expresar el disgusto ante este esperpento y despropósito “musical” únome jubiloso a favor de esta. Sería sensacional unificar esta campaña y la anti-regeton en una sola, el mundo libre contra la estupidez. Como en las mejores épocas de Martín y Santiago, EL PODEROSO EJÉRCITO DE LA VERDAD.

    Gran saludo.

  2. FlashEffekt dice:

    Común: Me gusta tu propuesta, “El mundo libre contra la estupidez” sería una gran iniciativa a la que nos uniríamos muchos. Lástima que sean más los estúpidos en este mundo que la arruinarían. Arriba el glorioso Ejército de la Verdad, lo necesitamos hoy más que nunca.

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