Cool o Gandul

octubre 19, 2008

Sí, por acá como que nos han vuelto las ganas de escribir otra vez y esperamos que esta racha nos dure otro rato más. Han pasado muchas cosas en este tiempo, tales como reubicaciones laborales de los dueños del aviso, crisis existenciales, la construcción de la máquina del fin del mundo y otros asuntos que impidieron que nos ocupáramos del negocio.

Como esto se trata de escribir lo que se me pase por la cabeza, y por ende lo que yo quiera, esta vez me dirigiré hacia ciertos personajes que, como es bien raro, me sacan de quicio y hacen salir de mí lo peorcito.

Aquí va la anécdota que me hizo caer en la cuenta del tema que ocupa a este post: Hace poco conversaba con una compañera de trabajo, me contaba que vio en teatro la obra Closer (la misma de la película de Mike Nicholls) cuando estuvo en Bogotá por esos días, y seguimos conversando animadamente sobre el tema. Otro compañero que departía con nosotros al no tener nada para aportar solo dijo: “¡!!ÑOÑOS!!!, ¿a ustedes les gusta el teatro? ¿Quién va a teatro en Bogotá y un viernes por la noche?, a lo que hicimos caso omiso y proseguimos con el tema.

En cierto momento me sentí mal, por no ser tan cool como él creyó serlo, pero fue durante un milisegundo, durante el cual pensé ¿por qué carajos se burla de mí? ¿Por qué demonios me hizo sentir mal eso?

Entonces reflexioné: OMG, estoy regresando a mi época de colegio, donde era blanco de los abusivos que se burlaban de los estudiosos. ¿Será que es malo tener un poco de cultura?, ¿es un delito imperdonable ir a teatro un viernes por la noche en lugar de emborracharme hasta la inconciencia?, ¿acaso ofendo profundamente a alguien si digo que disfruto leer a Kundera y a Saramago?,¿ver una película francesa me hace un ser profundamente detestable?,¿visitar una feria del libro me convierte en un monstruo? Al parecer la respuesta a todas esas preguntas es un amargo SÍ.

Bastante triste es ver cómo la superficialidad y la holgazanería mental se están tomando a nuestra “cultura”. El más cool es el más gandul y echado a perder de todos. El que más se jacte de su ignorancia y degenere es el más “ganador”. El borrachote ignorante es el rey y los haraganes superficiales son su corte.

Aún me sigo preguntando ¿Qué carajos es lo que anda mal con nosotros? La respuesta sigue siendo esquiva (desde hace cientos de años) pero esto nos da luces. Al parecer, el mostrar un poco de conocimiento sobre temas no tan pedestres, es una enfermedad que muchos están dispuestos a combatir, como el personaje de la anécdota, que no pudo participar de una conversación porque se salía de su nivel.


El rey de los borrachos

Por mi parte, seguiré disfrutando lo que me gusta sin ningún remordimiento, pues no me interesa ser un gandul despreocupado y superficial para aparentar ser cool.

Regards

N. de la R: Amigo lector, gracias por tomarte el tiempo de leer y opinar. Si vas a referirte al autor este post como un intelectual de forma despectiva, te puedes ahorrar el esfuerzo. Si leíste con atención, ya lo hicieron, además estarías probando mi punto.

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