Songs for the deaf II

julio 15, 2007

Hemos regresado, después de un largo y ocupado receso, aquí estamos de nuevo para hablar de cualquier cosa, porque eso es lo que nos gusta, hablar de todo y de nada en específico.

Nuestra ocupación es escribir, sí, escribir sobre muchas cosas de las que nos dicen que escribamos, y esta noble labor nos también nos deja tiempo para observar nuestro entorno y escribir nuestras impresiones sobre diversas temáticas acerca de las que simplemente nos da la gana de escribir, nos llaman la atención o nos gustan, entre ellas la música.

Hace un tiempo descargué mi pluma (teclado en realidad) contra el adefesio sonoro llamado “reggaetón” y dejé claras mis impresiones sobre esta atrocidad. Ahora quiero afilar mis palabras contra otro “género”, que aunque menos dañino que el “reggaetón”, no deja de ser molesto para algunos oídos.

Ya cuando estábamos saturados de sonidos baratos y de mal gusto, apareció de pronto algo llamado “tropipop”, una facilista y descarada “fusión musical” hecha para obtener un éxito rápido y llenar las emisoras de “artistas” efímeros que duran en la memoria del público una o dos canciones.

Tome un poco de sonidos del caribe (vallenato específicamente), agréguele una guitarra eléctrica básica, muchas guitarras acústicas, y un poco de percusión caribeña.

Luego coja a cualquier cantante medio bien parecido, debe tener una abundante melena, no siempre, y una actitud como para cautivar a las niñas de 15 a 23 años (es decir, de completo imbécil que dice cosas chéveres), y voila tiene en sus manos un éxito asegurado en la radio con una sola canción y muchos discos vendidos, que serán escuchados por muy poco tiempo. Esta es la fórmula que han seguido artistas como: Fonseca, Bonka, Bacilos, Mauricio y Palo de Agua, Sin Animo de Lucro, Kema, Tinto, Fanny Lu, Wamba, Yamaná, Cuarto Aparte, Jerau, entre muchos otros con similar o menor reconocimiento.

No olvide que las canciones deben incluir las palabras: niña, amor, linda, sabor, rumba, latino, corazón, entre otras. Mézclelas con algún tipo de coherencia, no es necesario que sea mucha. Es así de fácil, en ese orden es posible sacar una canción que sonará en todos los buses escolares de colegios femeninos y en los iPod de muchas mujeres por un corto tiempo.

Como lo dice Emmanuel Vargas (este sujeto me empieza a caer bien) el problema de ésta elucubración musical radica en la falta de originalidad, en el despecho y en el enamoramiento pegajoso que parece que ha sido el único motor de la vida de estos “músicos”. Al igual que ese esperpento llamado reggaetón, las canciones tropipop son sospechosamente parecidas entre sí, pues al parecer la creatividad no es su punto fuerte, y quienes la escuchan y disfrutan, parecen no advertirlo (¿o no tienen la capacidad para hacerlo?).

Aun sigo sin entender cómo se disfruta esta música, y mucho menos how the fucking hell hacen para distinguir una canción y un “artista” de otro. Puede que mi cerebro esté atrofiado para los ritmos tropicales, o sea cuestión de la psicología femenina, la cual mucho menos lograremos entender algún día (lo digo porque el público femenino es que mantiene este “género” vivo).

El afán de vender discos y figurar en las emisoras ha matado el alma de la música (una afirmación tremendamente punkera pero cierta) la ha deformado hasta llegar a estos niveles (¿fusionar música tropical, rock y electrónica?). Una vez más lo digo, estas son canciones para sordos, para quienes ya perdieron el oído y solamente siguen a esta caterva de pseudo músicos, que solo les interesa vender y figurar y quieren alcanzarlo de una forma facilista y mediocre.
Greetings from the dark side.

N. de la R.: Si quieren escuchar fusiones musicales interesantes les recomiendo buscar: Ozomatli, Puya, Nortec Collective, Instituto Mexicano del Sonido, Bajofondo Tango Club, Gotan Project, Telefunka, Los Amigos Invisibles.

Un saludo para mis compañeros de causa: link


Tatuajes para Dummies

marzo 29, 2007
Tatuajes, esos dibujitos que nos hacemos en la piel y seducen al sexo opuesto, escandalizan y hacen llorar a las madres, dan sustento a un gremio de afortunados que van a trabajar de camisilla “esqueleto” blanca; y en los casos más extremos (que no son pocos), se vuelven motivo de desheredamiento, echada de la casa y por supuesto de rechazo tajante en las pruebas para la fuerza aérea y la marina.

Como pueden ver, no estamos hablando de cualquier pendejada, el tatuaje fácilmente podría ser el elemento decorativo más influyente en la vida de una persona; todo eso por una razón muy sencilla, que voy a poner en negrita y centrada en una sola línea, para que a ustedes, mis queridos lectores, no se les olvide nunca:

 

Los tatuajes no se borran

Otra vez

¡NO SE BORRAN!

 

Y si usted ya estaba abriendo el Outlook para escribirme un correo en el que me iba a decir lo estúpido que soy, por desconocer la tecnología laser; lo invito a que vea por qué lo digo: Un procedimiento de borrado de un tatuaje puede costar entre 3 y 10 veces más que el tatuaje mismo, y lo peor es que éste casi nunca desaparece del todo… entonces uno termina pagando un a cantidad ridícula de dinero para que le transformen un dibujo que ya no le gusta del todo, en una cicatriz coloreada que, con seguridad, le va a gustar menos. A quién eso le parezca una opción sensata, definitivamente necesita ayuda, y no precisamente para borrarse tatuajes.

Entonces pensando en el carácter perenne de los tatuajes, que exige que cualquier decisión sobre estos se tome muy a conciencia; y viendo que hoy en día hacen guías prácticas para cosas cada vez más inútiles (ya existe “Sexo para Dummies”, ¿en qué punto se perdió la tradición de la aproximación empírica?), me llené de valor y escribí esta serie de…

 

CONSEJOS PRÁCTICOS PARA HACERSE UN TATUAJE Y NO ARREPENTIRSE EN LA VIDA ADULTA

1. Hágase la pregunta más importante: ¿por qué me quiero tatuar? Las únicas dos respuestas válidas son A. Porque quiero expresar, a través del arte corporal, algo que me define como persona y que permanecerá invariable en el tiempo ” y B. Quiero

un tribal en la espalda baja porque se ve increíblemente sexy ” obviamente la B s ó lo aplica para mujeres (gordas NO incluidas). Una respuesta como “ porque los tatuajes están de moda ”, no sólo no sirve sino que te hace merecedor a que te arranquen todas las superficies tatuables de tu cuerpo, como castigo por ser tan imbécil.

 

2. ¿Realmente es “invariable en el tiempo”? Aquí voy a revelar algo un poco doloroso para los adolescentes y jóvenes que están leyendo: cuando tengan 35 años el skateboarding les va a parecer un desperdicio de tiempo y de salud, My Chemical Romance les va a sonar horrible y Marilyn Manson les va a parecer ridículo y desesperado por atención. Por eso es importante tatuarse algo que tenga significado ahora y siempre, para que a largo plazo el tatuaje no sea motivo de vergüenza.

Por la misma razón, bajo ninguna circunstancia, se deben tatuar nombres; la única excepción (que es válida por atemporal, pero cuyo factor de ridiculez sigue siendo alto), son los nombres de los padres y/o o los hijos, pues ellos nunca van a dejar de ser padres y/o hijos nuestros… bueno… en realidad los primos tampoco dejarán de ser primos, pero a casi nadie le importan tanto los primos.

 

3. Evite tatuarse elementos mediáticos: Este es el mensaje que nos deja el número descomunal de damnificados de un fenómeno pseudocultural en Colombia, que involucraba un personaje de Warner Brothers.

A mediados de los 90 se impuso la moda “Taz” con morrales, camisetas, llaveros, billeteras, peluches, cojines y demás, con la imagen del Demonio de Tasmania, de Looney Toons (no confundir con Luny Tunes, el reggaetonero). En medio de ésta, muchos hombres y mujeres decidieron que preferían tener la imagen de “Taz” en el cuerpo de forma permanente, y así evitarse la molestia de portar el resto de artículos de consumo. Hoy, los que no se lo han tapado con otro tatuaje, portan con vergüenza este icono representativo del síndrome de rebaño.

Lo mismo pasó con los que se tatuaron Delfines, personajes de Dragón Ball o un Pokémon; el equivalente hoy sería tatuarse a Pucca, Jack Bauer o M é ndez, el de la novela de la noche. Por más que hoy parezca muy relevante, en unos años no será nada distinto a una ridiculez, tanto para usted como para los demás.

 

4. Cuidado con los lugares comunes: Aunque parece hacer parte del consejo anterior, este asunto merece tener un punto propio. ¿Cuántos tatuajes de dragones, águilas, escorpiones, cráneos, rosas y letras chinas ha visto usted en su vida? Ahora pregúntese ¿cuántos de esos tatuajes tiene un significado real para sus dueños? El ejemplo que mejor ilustra eso es el de las letras chinas, en muchos casos sus dueños ni siquiera saben

qué traduce el mamarracho que muestran con orgullo; al igual que quienes se tatúan indios dizque para “honrar su pasado indígena”, pero ignoran que los retratos que llevan son de indios apaches o navajos, que son más gringos que Ronald McDonald.

Así que, a menos de que no haya otra forma de expresar la idea que quiere tatuarse, huya de los motivos comunes como si fueran la peste; ya que estos son el equivalente a tatuarse el texto “No Tengo Imaginación”, en letras góticas.

 

5. ¿Está dispuesto a explicarlo? Aquí hay que ser honesto, nadie, absolutamente NADIE se hace un tatuaje só lo para sí mismo. Algunos los hacen para su pareja y otros para todo el mundo; pero un tatuaje adquiere sentido en la medida en que otros lo vean. Si no lo cree así, le propongo que haga el siguiente ejercicio: piense en el motivo que le gustaría tatuarse; ahora piense ¿si fuera posible (y seguro) se lo tatuaría en un riñón o en el intestino grueso? la respuesta es no, porque nadie lo vería… a pesar de que usted sabría con seguridad que ahí está.

Por eso es importante pensar… ¿Lo que quiero tatuarme será entendido por los demás? si la respuesta es No, pregúntese: ¿está dispuesto a pasarse el resto de la vida explicando por qué tiene un tatuaje de una estrella de mar envuelta en llamas; o peor aún, explicando que esa mancha de tinta es en realidad unestrella de mar envuelta en llamas?

 

6. El dinero no debería ser un problema. Si se está preguntando por qué, lo invito a que empiece a regresar sobre el texto, hasta que vea una línea de texto en negrita y centrada.

Así es, un tatuaje es para toda la vida y es sólo intercambiable por una cicatriz coloreada; así que gaste en él todo el dinero que sea necesario. En 5 o 10 años, los 200 o 300 mil pesos que pague de más, para asegurar que su tatuaje quede perfecto, parecerán una minucia comparados con la tranquilidad de no haberse tatuado con el freak de la esquina, que aprendió a tatuar por correspondencia y hace el trabajo a domicilio, como si fuera una manicurista.

Con este sexto punto concluyo mi guía práctica. Espero que haya sido de ayuda para todos los que van a tatuarse, o para los que tienen un tatuaje que inspira risa y aún no entienden qué fue lo que salió mal.

Peace Out

PD: Las fotos de estos envidiables tatuajes las tomamos prestadas de www.badtattoos.com, en donde podrán encontrar verdaderas "joyas" de la dermografía.


¿A quién le interesa cómo se llamaba la novia de Alf?… a mí no

marzo 17, 2007

Si, cumplí 26 años hace poco y llegué al punto en que ya no soy demasiado joven, pero tampoco soy tan maduro (¿maduro? Jajajajaja). Estoy en ese lugar en el que ya los recuerdos de la “juventud” me persiguen y en que ya uno empieza a decir “es que estos muchachos de ahora…”. Sí, efectivamente me estoy empezando a volver viejo.

Es común que en esta etapa uno empiece a añorar sus “años mozos” y a mirar atrás. Los viejos programas de TV de los años ochenta, la música de aquella época, los personajes de moda entonces, aaahhhh….lindos recuerdos. Quién podrá dejar de evocar a Los Magníficos, a los Thundercats, Dejémonos de Vainas, y muchas otras joyas televisivas ochenteras que nos llenan de nostalgia. Hasta aquí viene la parte bella.

Está bien que al llegar a cierta edad empecemos a recordar gratamente lo pasado, lo que no está tan bien, es que en ciertos medios de comunicación estén todo el tiempo metiéndonos esa nostalgia por los ojos y los oídos y nos bombardeen los sentidos con sus “clásicos” inacabables.

Es una posición muy personal, pero ya estoy cansado de ver cómo las personas no se desatan del pasado y la forma en que los medios de comunicación no las dejan hacerlo. ¿Dónde está lo nuevo?, ¿Por qué no pueden dejar de mirar para atrás siquiera un momento? Pienso que si nos la pasamos mirando para atrás, no veremos hacia adelante y no sabremos hacia dónde vamos, eso sí es un problema.

Al no mirar hacia adelante se pierde la capacidad de innovar, se acaba la creatividad, no resultan ideas nuevas y nos estaremos repitiendo por siempre. Creo que podría decir que ésta es una de las razones que explica el monumental retraso de nuestra sociedad.

Back to the future

“Recordar es muy bueno”, podrán decir algunos, pues yo les digo: muy bueno recordar, pero voltee y mire para adelante que no ve para donde va. Tristemente lo digo de nuevo, las personas que no miran hacia adelante se chocan.Hace muy poco vi a una persona, cuyo nombre prefiero omitir, regodeándose mientras observaba un video de la presentación inicial de la vieja serie “Airwolf” en YouTube, (repito, es una posición personal) y me pareció muy triste, y hasta patético, observar cómo no ha podido superar su pasado.


Opening de Capitán Centella…

De cuántas cosas interesantes se habrán perdido los que miran para atrás, solo por que “recordar es muy bueno”. De qué sirve decir “soy de la generación del Capitán Centella y Mazinger Z”, si no se conoce lo que está pasando en la actualidad en cuanto a cultura. Admito que yo mismo disfruto de vez en cuando viendo una serie vieja, pero en esos momentos me digo: “Si las series de ahora son excelentes qué hago acá viendo Los Magníficos”.

En una emisora que se enorgullece de ser de “nuestra generación”, escuchaba un concurso en el que hacían preguntas sobre series de televisión de los ochenta y la brillante pregunta fue ¿cómo se llamaba la novia de Alf?, aquí fue cuando me di cuenta de que lo clásico ya me tenía a punto de gritar.

A lo mejor me gane la antipatía de unos cuantos con todo lo que estoy diciendo, pero estoy cansado de lo clásico, y me parecen deplorables las personas que viven exclusivamente del recuerdo, y que no se molestan ni siquiera en enterarse de lo que está pasando ahora. Prefiero observar y disfrutar lo que está pasando ahora mismo, en vez de quedarme atascado pensando que todavía estoy en los ya lejanos años ochenta.

A propósito, la novia de Alf se llama Ronda…pero eso a mí ya no me interesa.

Regards


Songs for the deaf

febrero 22, 2007

El día en que mis partners in crime y yo decidimos crear este blog, pensamos que debíamos hacerlo lo más mordaz y punzante posible. La ironía y las palabras venenosas serían lo único que se iba a leer acá, no tendríamos piedad de nada ni de nadie que se cruzara con nosotros. Entonces vi la posibilidad de dejar salir todo el veneno y la rabia yacientes en mi lado oscuro y decidí escribir sobre la única cosa en el mundo que hace que me convierta en un ser odioso y abominable: aquel detestable conjunto de sonidos incoherentes y vulgares que los adolescentes de hoy “escuchan” que se llama reggaetón.

Antes de empezar a escribir esto pregunté: ¿Será que expresar mi repulsión por el reggaetón en un blog será caer en un lugar común? Me dijeron que no, pero luego de meditarlo bien pensé que sí, ¿la razón?, pues me doy cuenta que criticar estos estribillos infernales sí es un lugar común, porque somos MUCHOS los que no soportamos esta tortura que nos llega por todos los lados, y queremos expresarlo de todas las formas posibles.

No pretendo posar de moralista, ni mucho menos (este puede ser un tema para otro post), sin embargo quiero decir que esta mal llamada música, con sus letras haría sonrojar hasta la más caliente cinta porno actual, y lo que me hace sentir más mal, es que esta repugnancia, es escuchada por niños y niñas, sin que sus padres ni siquiera se pregunten qué clase de abominación están permitiendo que sus hijos “escuchen”.

...

Hace poco pasé cerca de un lugar donde se celebraba una fiesta infantil y con sorpresa noté la ausencia de las inocentes rondas infantiles, de los niños rompiendo piñatas y jugando con sus carros y sus muñecas. Mis oídos y mis ojos indignados notaron cómo esta “música” atroz se había apoderado del gusto de los infantes, que con sus pantalones anchos y sus faldas cortas se movían con este ritmo infernal. ¿Acaso sus padres ya estaban lo suficientemente ebrios para no darse cuenta de que sus pequeños estaban bailando este ruido sucio, con letras mucho más sucias?

¿Las mujeres desean ser respetadas por los hombres? ¿Los hombres desean ser tomados como algo más que seres con sólo sexo en la cabeza? Al parecer la respuesta a estas preguntas nos las da esta horrible sucesión de sonidos: NO. Más que un fenómeno cultural, social o artístico, esto es una muestra más de una sociedad en franca decadencia, de la cual su futuro (los niños y adolescentes de hoy) demuestra que seguirá por el mismo camino equivocado por el que vamos hoy. No tenemos esperanzas.

Una crítica a la deformidad musical de este conjunto incongruente de sonidos sería algo más que obvio, por tanto no voy a desperdiciar mis palabras en describir la forma en que estos ruidos destruyen los oídos de una generación entera de sordos que no escuchan el infierno mismo en este ritmillo espantoso y se entregan a su superficialidad enfermiza y a sus mensajes deplorables. Estas sí son canciones para sordos.

Bueno, se me acabó el veneno por ahora, me voy a recargar mi pluma para un próximo tema, en el que seguramente verán más palabras sobrantes, porque eso son, palabras que sobran, aunque por eso no dejan de ser importantes.